THULE, SIGRIDSHOLM Y ENTORNOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Jueves, 16 de Abril de 2009 17:57

Evitando referencias anteriores, nos estamos refiriendo a la Thule del Capitán Trueno, a esa isla entrañable donde Sigrid, su dama, es su bellísima reina. Una isla que se nos antoja entre paradisíaca y algo misteriosa, rodeada de bellos fiordos y hermosos paisajes interiores, con  verdes valles, altas cumbres, lagos como espejos,  bucólicas aldeas,  y en etapas invernales, magníficas pistas para esquiar.

La primera mención de Thule en el cuadernillo curiosamente no se produce hasta el número 128, cuando Trueno y amigos regresan con Sigrid una vez han recuperado el tesoro de sus padres, así como los restos de los mismos, procedentes de la lejana Windland. Es la primera vez que Sigrid, por un tiempo considerada hija del célebre pirata Ragnar, ejerce sus deberes de soberana y por lo tanto recupera el trono de Thorwald, su auténtico padre.

Al inicio del citado ejemplar, se nos muestra una panorámica del cortejo que conduce los sarcófagos al castillo. Nuestro querido dibujante Ambrós nos recrea una escena de cierta magnificencia que impregna en el lector la idea de una Thule grandiosa y legendaria. (Cabe decir que, según mis cálculos, en el almanaque para 1959, ya se hizo referencia a Thule unos meses antes…)

Pero, ¿qué clase de isla es Thule? ¿qué forma y extensión tiene? ¿cuál es su topografía? Y lo que es aun mejor, ¿dónde la enclavamos en el globo terráqueo?

En esta aventura que se inicia en el número 128 poco se dice al respecto, pues nuestros amigos parten para las lejanas costas argelinas. Sin embargo el lector sí puede disfrutar de los entornos del castillo, el embarcadero, e incluso de las bellas vistas desde su interior. Un castillo inmenso, de grandes salones y con un número de residentes que lo convierten en una pequeña ciudad. Ahora bien, será con la serie de datos que se irán dando a lo largo de la serie, cuando creemos poder hacer un acercamiento al proyecto que acabamos de plantear. Y aunque es cierto eso que poco hay que decir del Capitán Trueno que no se haya dicho antes, analizar la serie desde este punto de vista temático, nos puede revelar alguna que otra sorpresa. Por eso, y de manera cronológica, haciendo uso del cuadernillo, vamos a buscar esa aproximación.

En primer lugar, deducimos que Thule no es una isla en medio de un inmenso océano, como por ejemplo lo es Islandia, sino más bien cercana al continente, y eso sí, con toda suerte de pequeñas islas o islotes a su alrededor. Podemos incluso afirmar que se halla cerca de las costas noruegas, y que tal vez se trate de una de las islas más prominentes cercanas a las Lofoten, o sencillamente parte de ellas. Afirmamos este hecho por un dato que aporta el episodio 140, una vez concluida la aventura en Argel. Nuestros amigos se han encontrado con un navío español, capitaneado por un tal Don Sancho, y Trueno le solicita ayuda para no tener que desviarse de su regreso a Thule. Le pide que se lleve consigo a Doña Clotilde y Doña Leonor, junto con Dina (la hija de La Garra)… Curiosamente Trueno no habla de Thule, sino  “dice tener prisa por llegar a Noruega” (página 4, viñeta 5, del nº 140).

También es de interés, que a la llegada a Thule, en el episodio 141, página 2, viñeta 3, se dice que el bajel “llega a la bahía que el castillo de Sigrid domina con su mole”, y Ambrós nos deja ver con claridad que el castillo se halla al fondo de un fiordo. Es cuando se enteran de la terrible noticia de la “muerte” de Sigrid, que luego resultará ser, afortunadamente,  un secuestro. El inicio de esta aventura (por cierto, mi favorita de toda la saga), aporta algún dato sobre la isla de Thule. Veamos.

En el citado episodio 141, página 7, viñeta 5, nuestros amigos se dirigen a las ruinas del monasterio incendiado en el monte Thorwald. Queda claro que la cristiandad ya se ha aposentado en la isla de Thule, y a pesar de la desgracia acaecida, nuestros amigos hallan en sus ruinas un vestigio que les permite concebir la esperanza de que Sigrid esté viva. La ubicación del monasterio no ha de hallarse lejos del castillo de Sigrid, pues desde la salida del mismo se dice que “poco después” llegan a su destino. Algo nos hace pensar que el monte Thorwald se halla hacia el interior de la isla.

Gracias al olfato de “Garritas”, deciden seguir la pista de los secuestradores de Sigrid. En el episodio 142 se muestra que parten en dirección opuesta al castillo, concretamente “hacia el sur” de la isla de Thule, de donde deducimos que el castillo de Sigrid está enclavado en la parte norte de la isla. (Episodio 142, página 6, viñeta 5, y página 9, viñeta 3).

El lector de Trueno sabe que en el episodio 143 existe un reencuentro con el príncipe Gundar, de quien llegamos a saber que se halla felizmente casado con Zaida, antigua pretendiente del Capitán y “ex reina de negreros”. El castillo de Gundar se halla por tanto en la zona sur de Thule. Desde el embarcadero, y con la ayuda de Gundar, nuestros amigos parten en “línea recta”, obviamente al sureste (página 7, viñeta 2 y página 8, viñeta 1). Antes de llegar a tierra firme, tienen un incidente en “los islotes de Thor”. Luego se dirigen al sur (episodio 144, página 3, viñeta 5) y finalmente se adentran en el Báltico (página 4, viñeta 2). Datos que evidentemente confirman que Thule y las Lofoten noruegas, vienen a ser lo mismo.

Con estos datos, ya nuestra isla comienza a tomar forma.

La siguiente ocasión que nuestros amigos pisan Thule es en el episodio 204, cuando después de un largo periplo regresan con Sigrid a su reino. Hubiéramos esperado unas hermosas planchas donde toda la población de Thule recibiera a Sigrid de manera apoteósica (recordemos que la daban por muerta) y estoy seguro que Ambrós nos hubiera recreado a multitudes dándole el recibimiento. Sin embargo, la realidad es que tanto guionista como dibujante resultan ser un tanto parcos a la hora de representar este momento. En un par de viñetas todo queda resuelto. De hecho, Buylla (el dibujante en este momento) tan sólo nos muestra una viñeta con tres vikingos, sí, digo bien, ¡tres!, dándoles la bienvenida. Además, sin el casco con el que Ambrós nos tenía acostumbrados. Sigrid reanuda sus tareas como soberana, eso sí. En la página 10 al menos se nos muestra de forma un tanto tímida una secuencia nocturna de los jardines de palacio. Es cuando la reina, dándose cuenta de que nuestros amigos son “culo de mal asiento”, dice refiriéndose a ellos que “son incapaces de estar quietos por un solo momento”. Y es que nuestros amigos han decidido probar el globo y ascender muy alto con el fin de hacer “un pequeño mapa celeste”.  Por eso, la siguiente aventura nos conduce a la contemplación de un fenómeno natural cercano a Thule, que está basado en la realidad (aunque exagerado) y que una vez más nos viene a confirmar que Thule es o forma parte de las islas Lofoten. Nos referimos al Maelstrom.

Es imposible olvidar la primera vez que contemplé la portada del cuadernillo 205. Durante la mitad de agosto mi familia (mis padres y cinco hermanos) habíamos veraneado por vez primera junto al mar, en un pueblecito asturiano llamado Perlora. A primeros de septiembre nos encontrábamos en la estación de ferrocarril con el inmenso equipaje que nos llevaría a Gijón, y luego haríamos trasbordo para nuestra localidad. El día era lluvioso y gris, y hacía frío. En el kiosco de la estación pude ver la portada del extra de verano del Capitán Trueno “El desierto fatídico” que mi padre me había comprado en Candás, un pueblecito cercano. También en la maleta iba el episodio 204. Pero en aquel kiosco, y delante de mis narices, ¡de pronto colocaron el 205!

Este ejemplar y el siguiente me acompañaron los días en que tuve que guardar cama por el enfriamiento que había cogido al regreso. Digo esto porque lo del “maelstrom” lo viví entre la lucidez y la fiebre. Me impactó aquel fenómeno natural, y aunque yo soy de la generación que se traumatizó con el cambio de Ambrós a Ángel Pardo, reconozco que este último empezaba a gustarme. Hasta puedo decir que con el tiempo se me cumplió un ferviente deseo… ¿cómo hubiera dibujado Ambrós el “maelstrom”?, me preguntaba aquel momento. Años después, circunstancias de la vida, con el breve regreso de Ambrós todos pudimos disfrutar de la espléndida portada que hizo del “maelstrom” para el álbum gigante.
Y lo que es más curioso, resulta que el “maelstrom” existe. Ya en el mencionado episodio 205 Trueno da un toque cultural y explica someramente sobre por qué se produce aquel fenómeno.

Al parecer se trata de una impresionante corriente de marea, tal vez la mayor que se da en nuestro planeta.  Fluye cerca de las Lofoten, entre islas, y tiene una longitud de 4 ó 5 kilómetros (la corriente), haciendo remolinos que a veces alcanzan entre 40 y 60 metros de profundidad. La diferencia de altura entre la pleamar y la bajamar puede ser de hasta 4 metros, y por eso, e veces entre ambas mareas hay un cambio de dirección que provoca los impresionantes remolinos.

Según he podido saber, no sólo ha sido Víctor Mora quien ha exagerado este suceso en las Lofoten. El poeta noruego Setter Dass, el escritor Edgar Allan Poe y el autor francés Julio Verne dicen también que se trata del tramo marítimo más peligroso del mundo. Definen al “maelstrom” como una corriente que grita, que arrastra a los buques a los abismos, destrozándolos en pedazos contra el lecho marino y describen a grandes ballenas bramando a medida que se hunden en los remolinos del “maelstrom”, mientras que ya en tierra, las casas se estremecen hasta sus cimientos.

Los habitantes de pueblos costeros de Hell y Refsvika, que vivían cerca del “maelstrom” quedaron perplejos ante tales exageraciones. La realidad es que su ferocidad es una experiencia poderosa. Al parecer, desde tierra es algo entretenido y excitante que contemplar, y los habitantes locales subían,  por mero placer,  un buen trecho por las montañas circundantes para obtener una mejor vista. Algunos turistas han oído decir a los habitantes del lugar que “era nuestra televisión cuando éramos niños”…

Estos datos los acabo de sacar consultando en Internet, y ¡hasta he podido visualizar, y escuchar, un video de unos segundos del “maelstrom”! Pues bien, todo esto para indicar que este fenómeno, que se da entre las Islas Lofoten, indica a su vez que la Isla de Thule no está muy lejos del mismo. También puntualizar que el término “maelstrom” se refiere a la corriente marina y no al remolino o remolinos que ésta causa.

Bueno, pues después de la experiencia con el terrible remolino, Trueno consulta el mapa de Chebira y reconoce el lugar. El tesoro que busca, que resultará ser una gigantesca perla, se halla en un islote volcánico camino a Thule. (Cuaderno 206, página 10, viñeta 1). Al finalizar esta aventura, y todavía en el islote, Trueno dice: “Pero Thule queda bastante apartada de las rutas de navegación y Chebira deseará regresar pronto a Turquía, su patria… creo, por tanto, que lo mejor es dejarla en el castillo de nuestro amigo, el príncipe Gundar”. (nº 209, página 4, viñeta 5). Aquí se da a entender que el castillo de Gundar esté cerca de Thule, pero no en Thule.

Una vez en el castillo de Gundar, se descubre que los llamados “vikingos prehistóricos” han secuestrado a Zaida, la esposa de Gundar. Nuestros amigos deciden ayudar a su amigo a rescatarla, y para ello, mediante el globo, se acercan al poblado de los citados vikingos, que por lo que se deja entrever, no está muy lejos, en la costa. El Capitán le dice a Chebira: “… tú te quedarás en el globo, cuyo funcionamiento ya te he enseñado. Mañana a la misma hora, debes estar aquí, para recogernos… Si no acudiéramos, dirígete a la isla de Thule y dile a Sigrid…”

Con lo que de nuevo se da a entender que el castillo de Gundar no está en Thule. ¿Olvido de nuestro guionista? O tal vez cuando se habla de Thule, ¿se refiere al castillo de Sigrid,  que más tarde se llamará “Sigridsholm”?. Las posteriores referencias al castillo de Gundar, y a los mismos prehistóricos,  ubicarán a ambos en Thule.

De esta aventura con los prehistóricos, el buen Goliath sale gravemente herido. Los médicos de Gundar recomiendan al Doctor Mágico, como todo buen lector del Trueno ya sabe, y por eso nuestros amigos parten para la misteriosa tierra de Angstland en su busca. Lo que resulta extraño es ubicar esta región. Creo que nadie diríamos que en Thule, pero si analizamos el contexto, y mirado el asunto con objetividad, sí deberíamos hacerlo. Desde el castillo de Gundar no se indica que de nuevo tengan que cruzar el océano. Hasta Gundar tenía referencias de los inquietantes habitantes de esa zona. Todo parece indicar que Angstland es un territorio pantanoso, inhóspito e inexplorado, ¡pero dentro de Thule!...

Lo que sí parece claro ya es que el castillo de Gundar está algo distante del de Sigrid, pues durante el período en que Goliath se debate entre la vida y la muerte, Trueno y Crispín rememoran el pasado, pero en ningún momento hay constancia de que se informara a Sigrid del terrible infortunio. Eso sí, una vez pasado el peligro, con Goliath ya recuperado, Trueno y sus amigos deciden acompañar a Sir Patrick a Damasco por un tema de rescate, como sabemos, con lo que se inicia un bonito arco argumental que abarca varias aventuras. Es en este memorable episodio (nº 222, página 10, viñeta 3) cuando Trueno le dice a Gundar que dé un recado a Sigrid, que volverán pronto a Thule y qué pensará constantemente en ella, regreso que, en el cuadernillo no se produce hasta el cuaderno 252.

Es precisamente a partir de ahora que las cosas comienzan a cobrar forma. Con la aventura del Pulpo vamos a añadir nuevos datos a nuestra investigación e incluso a empezar a confeccionar un mapa de la isla.

En el cuaderno 252 podemos contemplar una viñeta magistral desde el torreón del castillo, y a Sigrid oteando el horizonte. Aunque parece mar abierto, la sombra negra a la izquierda bien podría ser bruma o los escarpados acantilados del fiordo. Ángel Pardo nos recrea la vida en el castillo, lo cotidiano de sus habitantes y la sensación de seguridad que se respira. Hasta el Pulpo, que se ha camuflado entre las gentes, llega a decir de forma jocosa “aquí nadie desconfía de nadie”. Pasadizos, grandes salones, alcobas y jardines. Ángel Pardo en su cenit nos muestra una bellísima Sigrid.

Para hacerse con el antídoto que ha dejado narcotizada a Sigrid, Trueno ha de acudir a una cita en “la encrucijada de Northumbranger”, a una hora a caballo (página 8, viñeta 1). Ya tenemos otro lugar específico.

Más tarde (nº 255), cuando Trueno decide entregarse al Pulpo, quiere que Sigrid, ya despierta, salga del castillo y se reúna con Crispín y Goliath en un lugar que no se dice, pero donde tendrán seguridad (más tarde sabremos que se tratará del castillo de Gundar). Sin embargo, ya de camino, Crispín y Goliath  recuperan el conocimiento y deciden escapar. Están atravesando una zona montañosa y la carreta donde viajaban se precipita al abismo. Afortunadamente nuestros amigos ya habían saltado poco antes resultando ilesos. Pero es interesante lo que un vikingo de Sigrid dice al pie del abismo: “Es inútil que tratemos de buscar sus cuerpos. Nadie ha explorado nunca el fondo de este abismo”. De este pasaje se deducen dos cosas. Que entre los castillos de Sigrid y Gundar hay una zona montañosa de insondables abismos, y que entre ambos existe una distancia considerable.

Pero es en el nº 257 cuando encontramos por vez primera un fragmento de mapa de la isla de Thule (portada y página 5, viñeta 4). Descubrimos que el fiordo donde se aposenta el castillo de Sigrid es amplísimo y con forma de “L” invertida, y que para acceder a él hay que hacerlo a través del “estrecho del Dragón”, donde la estrechez se pronuncia al existir un islote en el medio.

En esta aventura también descubrimos que en Thule, aparte del principado de Gundar, hay otros reinos subsidiarios, en este caso el feudo de Scandia, cerca de los escarpados acantilados del fiordo donde al fondo “el castillo de Sigrid domina con su mole”.

La nueva reina de Scandia, tomará un papel muy activo en el desenlace de la aventura del Pulpo. Cunegunda de Scandia llegará a ser pretendiente de Goliath y terminará enfrentándose a la reina de Thule. Afortunadamente hay final feliz y divertido. Pero ya se deja entrever que no todos los reinos en Thule aceptan la soberanía de Sigrid de buen grado, como veremos posteriormente.

En el número 262, página 5, viñeta 5, se muestra el campamento que con Sigrid y Gundar al mando, se dirigen a Scandia. Procede del castillo de Gundar como hemos dicho, y se puntualiza que “descansan y bromean después de un día de marcha agotadora”. Una vez más se confirma y refuerza la idea de que el castillo de Gundar está en Thule y a una considerable distancia.

Nuestros amigos se despedirán temporalmente de Sigrid con la excusa de “probar el globo” y no regresarán a Thule hasta el episodio 339, donde se iniciará una aventura que aportará nuevos datos y personajes.

Llegados a este punto he de aclarar que con la publicación de la revista Trueno-Extra, resultan más las ocasiones que nuestros amigos visitan Thule. Pero por el momento he decidido prescindir de esta publicación, pues al caer en manos de otros guionistas, a veces presentan detalles totalmente contradictorios. (Ver episodios 88-90 donde aparece Sigrid junto a un nuevo “padre” llamado Olaf). No obstante, cuando ya Víctor Mora retoma los guiones para la revista, sí nos reportará más datos confiables.

En el episodio 339 aparece por vez primera el término Sigridsholm para referirse al  castillo de Sigrid y entornos. Al llegar a un estrechamiento (coincide con uno de los pasos del “estrecho del Dragón”), una red metálica impide al barco proseguir su rumbo. Trueno y sus amigos son atacados y sobreviven de forma estratégica, pero lo peor es que descubren que son unos proscritos en Thule. No hace falta contar historias que todo truenófilo se sabe de memoria, pero el detalle que queremos reseñar es que en la página 10, viñeta 3, Trueno  afirma que “el castillo de nuestro viejo amigo, el príncipe Gundar, está más cerca de aquí que Sigridsholm”. Esta afirmación nos descoloca,  pues al parecer sitúa al castillo de Gundar muy cercano al de Sigrid, pues si recordamos, nuestros amigos ya habían entrado al fiordo “donde al fondo el castillo de Sigrid domina con su mole”. Seguramente el guionista, nuestro querido Víctor, hombre muy ocupado al atender diversas series en aquel momento, olvidó este pequeño detalle.

Al huir del castillo de Gundar, donde no son bien recibidos, al parecer toman dirección a Sigridsholm a juzgar por la pregunta que hace Crispín. Trueno le dice “No, Crispín… ¡el pantano de Klundia está cerca!”, lo que deja ver que el pantano donde habita la bondadosa hechicera en un islote central, está entre ambos castillos. Cerca del amanecer llegan al pantano, lo que indica que aunque “cerca”, al galope supone unos cuantos kilómetros (episodio 340, página 8, viñetas 4 y 5; página 9, viñeta 5). También se indica que por esos entornos existe un pueblecito o aldea. El lector descubre que Trueno ya conocía a Klundia de anteriores visitas a Thule.

Al inicio de la aventura siguiente nuestros amigos toman parte de una cacería. No se precisa en qué bosques tiene ésta lugar, pero sí se dice que al “día siguiente, al atardecer”, Sigrid y Trueno de paseo llegan a unas ruinas junto a la costa. Se trata del viejo castillo del “Halcón”, un villano a quien Sigrid tuvo que hacer frente por sus abusos y tropelías tres años atrás. Trueno no sabía nada del asunto. Pero este hecho nos revela que en Thule hubo otro señor feudal, cuyo regreso y deseos de venganza llevarán a nuestros amigos al continente americano. No sabemos dónde está ubicado este castillo, o mejor dicho, sus ruinas,  pero por el hecho de que parten directamente rumbo al “nuevo mundo”, nos lo imaginamos (salvo error u omisión) en la parte noroeste de la isla…

Nuestros amigos realizarán una auténtica gira por el continente americano, que nos permitirá contemplar a un Ángel Pardo en continua evolución, y a un Osete espléndido, pues domina los fondos selváticos y entornos típicos y tópicos de la cultura centroamericana.

El nuevo regreso a Thule no se produce hasta los episodios 402 y 403. Es la aventura del “falso volcán”. Zaida, en su recordado relato, dice que de primeras pensó: “es como si un incendio gigante ardiera al otro extremo de la isla” (página 4, viñeta 2). Luego en la viñeta 4 añade que el citado “volcán” estaba tras las “peñas negras”. En el cuaderno 404, en el resumen de inicio, se dice que el supuesto volcán está “en un extremo de la isla”, lo que no tiene por qué ser la parte más distante,  que por otro lado no parece lógico dadas las distancias. En definitiva lo ubicamos en uno de los extremos de la parte izquierda de Thule.

En el episodio 409 Sigrid comenta al Capitán y a Gundar sobre los abusos de otro señor feudal, un tal Conde Kuntig. Una aventura curiosa y simpática, pero que nos revela que el castillo se halla en “el Valle de Thor, en la parte septentrional de Thule”. Dicho valle y su aldea están dominados por un gran lago y por el castillo en cuestión. En este caso la situación es bastante específica. Además, sabíamos que Thule vivía de la caza y sobre todo de la pesca, pero ahora se nos puntualiza que también de la agricultura y de la ganadería.
En el número 416, finalizada la aventura de Kuntig, Trueno y Gundar van a parar a una aldea junto a la costa, persiguiendo a “Zorrini, el bribón”. La aldea no está lejos del castillo de Kuntig.

Episodio 418. Desde el castillo de Kuntig parten nuestros amigos a Sigridsholm. No se especifica en qué momento del día salen, pero es “al día siguiente que avistan el castillo de Sigrid” (página 10, viñeta 1). No hay mucha distancia entre ambos castillos pero sí la suficiente como para obligar a pernoctar en algún lugar a nuestros amigos… ¿en alguna posada? ¿bajo las estrellas...?

A partir de aquí, los datos sobre Thule son cada vez más irrelevantes. El cuadernillo se va infantilizando de forma paulatina, y a veces Thule aparece como una islita de “cuatro pelagatos”, como pasa con la aventura de Tampir el Pirata. (números 535 a 539). Entretanto hemos sabido del “Islote de Ián”, y en la revista Trueno Extra del “Islote del Despecho”.
Hablando de Trueno Extra, sí ha de tenerse en cuenta  la serie de aventuras cuyos principales protagonistas son Crispín y su “novieta” Birgit… (¿A que sería interesante se recopilaran en un solo volumen estas aventuras con el mejor Fuentes Man que podamos imaginar?...)

El inicio de esta saga sucede en los episodios 290 al 292 de Trueno Extra. Y al principio, ya se nos dan unos datos a tener en cuenta.

Por ejemplo, al inicio de la aventura, en la primera viñeta se dice que nuestros amigos de hallan de excursión “en los bosques de la parte norte de Thule”. Crispín se hunde en un lago helado, y hubiera perdido la vida de no ser por Birgit y su perro Wolf que logran rescatarle. Al llegar la primavera Crispín decide visitarles y lleva regalos para todos, incluido el abuelo de Birgit, un simpático granjero. Pero el can ha sido raptado por Torlund, un señor feudal a quien le gustan las peleas de perros.

Birgit dice que el castillo se halla “en la costa, frente a Thule, en el fiordo de Grudunvanger”. Cuando habla de la costa, frente a Thule, ¿se referirá a la costa noruega? Es una posibilidad.

La verdad es que para llegar al citado castillo nuestros jóvenes amigos se valen de una embarcación y se indica que el trayecto les lleva unas horas de navegación. (Página 4, viñetas 1 y 3). Cuando Trueno acude al rescate, lo hace con un Drakkar vikingo. Curiosamente, después se denominará Grudunvanger a la zona donde se encuentra la granja de Birgit…

Hasta aquí he consultado los datos para iniciar un mapa de la isla de Thule. Posiblemente en la Trueno Extra exista alguna nueva referencia, o tal vez en las nuevas aventuras de los ochenta y los noventa. Pero he preferido hacer uso del cuadernillo, en sus primeros 400 números aproximadamente, dejando para el resto de aficionados la posibilidad de hacer alguna añadidura o corrección. Os invito a hacerlo, “amiguitos”, como se diría en los años cincuenta. Eso sí, al menos es un primer paso para llegar a tener con el tiempo, qué menos, un mapa oficial de nuestra entrañable isla de Thule. Una isla mítica, sí. Una isla que, curiosamente, Ambrós y Pardo nos la describieron en su aspecto físico bastante exenta de vegetación, pero que autores como Fuentes Man, Bermejo o Redondo, nos la han engalanado de grandes bosques y majestuosos fiordos. Una isla, sin duda, para soñar.

Juan Antonio Mellado

Última actualización el Jueves, 16 de Abril de 2009 18:13
 

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