| RICARDO ACEDO EN EL CAPITAN TRUENO EXTRA |
|
|
|
| Miércoles, 04 de Junio de 2008 17:58 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Se ha escrito tanto sobre el Capitán Trueno y sus autores que alguien podría pensar que pronto habrá pocas cosas más que decir. Sin embargo, y aunque parezca mentira, son muchas las incógnitas que aún persisten sobre esta famosa serie. Inmersos en un engranaje industrial de enormes proporciones, durante muchos años la mayoría de sus creadores no firmaron aquello que hacían, o simplemente la editorial para la que trabajaban no les permitió hacerlo. En esta incómoda situación se encontró, casi siempre, el profesional que protagoniza este artículo. Lo que sigue es la primera parte de una entrevista que repasará la vida profesional, en los tebeos, de Ricardo Acedo.
Ricardo Acedo es un hombre afable, que no rehuye el contacto con los aficionados, y que a pesar de su edad mantiene una vitalidad envidiable. Cuando le es posible, es un asiduo de los actos conmemorativos que se hacen frecuentemente en honor del Capitán Trueno, actos en los que habitualmente Víctor Mora es el centro de atención como autor y creador del personaje. A ambos les une una profunda amistad. Hace unos meses, Acedo, que reconoce su mala memoria y sólo su relativo amor hacia algo en lo que participó hace ya demasiados años, nos sorprendió con un regalo inesperado. Rebuscando en sus viejos trabajos, halló algunos guiones que, aparentemente, había realizado para el Capitán Trueno. Uno de ellos pudo ser examinado por miembros de la Asociación de Amigos del Capitán Trueno, gracias a Rosa Camiña, y demostró ser todo un hallazgo. No era uno de los guiones que Ricardo redactó para los bien conocidos números 26 a 45 del cuadernillo apaisado, de 1957, sino una historia que se publicó en la Revista Capitán Trueno Extra varios años después. Un análisis estilístico de las historias anteriores y posteriores demostró más tarde que dicho guión no había sido una excepción. Así pues, Ricardo Acedo no había tenido un paso testimonial por las aventuras del héroe por excelencia del tebeo español, sino que había trabajado con él de forma continuada y considerable durante varios años, sin que se reconociese su autoría ni su importancia. Mientras que su firma aparecía habitualmente en la serie “Chico y Trilita”, no lo hizo nunca en las páginas adyacentes dedicadas a Trueno. Algo, por cierto, que ocurrió también con al menos otro autor, con toda probabilidad Cassarel (Vidal Sales), con quien habría intercalado sus historias. Aprovechando su buena disposición, hablamos con Ricardo para intentar escrutar algo en ese nebuloso pasado, relacionado con el Capitán, que era presente hace ya casi 50 años. Ricardo Acedo Lobatón nació el 11 de noviembre de 1923, en el barrio de San Andrés de Barcelona. Tras pasar por varias editoriales, recaló durante algún tiempo en la poderosa Editorial Bruguera. Manel Montes: ¿Le ofrecieron inmediatamente hacer el Trueno debido a los problemas de Mora, o colaboró primero en otras cosas durante algún tiempo, aparte de lo que estaba haciendo para la revista Sissi?
MM.: Su participación en la serie apaisada, aunque corta, no significó un alejamiento estilístico respecto a lo que estaba haciendo Mora, ni ninguna merma de calidad por desconocimiento de los personajes, antes al contrario. ¿Había seguido de cerca el nacimiento de la serie y su desarrollo posterior? ¿Le gustaba? ¿Recuerda si habló con Mora sobre por dónde debía tirar la serie en su ausencia? RA: No, no seguía asiduamente las historias de Trueno, pero me encantaban los cuadernillos que me caían en las manos, por sus personajes, sus historias y porque Víctor y yo éramos amigos. Cuando me pasaron la serie, nunca hablé con él porque lo metieron en chirona, tal cual. Me dijeron si podía hacerme cargo de la continuidad de la serie, me dieron los últimos números publicados, acepté y eso fue todo. Era el sistema operante de la época. Ni siquiera nos ponían en contacto con los dibujantes. A Ambrós, por ejemplo, no llegué a conocerlo nunca. Y a Bernal lo conocí por “chiripa”, y quizás por eso nos hicimos amigos desde el primer momento. Hacíamos el guión… y el editor se encargaba del resto. Éramos unos “pagaos” y ahí se acababa la cosa. MM: No es de extrañar que, ante el éxito del personaje, Bruguera decidiera crear la revista Trueno Extra en 1960. Creemos que le encargaron el primer guión y algunos de los sucesivos, de manera que, junto a su serie “Chico y Trilita”, se puede decir que casi toda la nueva revista estaba guionizada por usted. ¿Recuerda los detalles de cómo le encargaron este trabajo, que debió suponer un volumen semanal importante? RA: ¿”Chico y Trilita” y el “Capitán Trueno”? ¿Volumen semanal importante? ¿Y qué pasa con todos los demás guiones que semanalmente tenía que escribir para Toray, Maga, Gerplá y otros muchos editores más? Además de las series de radio que llevaba para Radio Juventud, Radio Barcelona y Radio España de Barcelona…
RA: Claro que con todo eso debería haberme hecho millonario. Pues no, con lo que nos pagaban los señores editores, simplemente subsistíamos mi mujer y mis hijos. El nivel de vida, por aquel entonces, oscilaba entre las tres o cinco mil pesetas al mes, mientras que, cada viñeta, en el mejor de los casos (C. Trueno, por ejemplo), la pagaban a veinte pesetas. Haga cuentas: ¿cuántas viñetas tenían que salir de la máquina de escribir para alcanzar las tres mil? Porque lo de la radio era… para mantener el nombre. Eso “vestía mucho” y los editores debían saberlo, o no te pagan las 20 pesetas por viñeta. MM: Sus historias para el Trueno Extra se intercalaron con las de al menos otro guionista. ¿Recuerda si era Cassarel (Vidal Sales) o algún otro? Más adelante volvió Mora y colaboró Jordi Bayona. ¿Conoció a este último? RA: Si no nos relacionábamos con los dibujantes, salvo excepciones, ¿cómo piensa que pudiéramos hacerlo con los otros guionistas? Vidal Sales, Cassarel, ¿quiénes eran estos pobres explotados, si es que existían? MM: ¿Le dieron alguna guía sobre cómo afrontar las nuevas historias, que avanzaban paralelamente con las del cuadernillo apaisado? ¿Debía tener en cuenta lo que escribía Mora en este último o era libre para inventarlas? RA: No, podía inventarme lo que continuaba. MM: “Chico y Trilita” y Trueno tenían un “tono” bastante diferente. La primera, creada por usted, era más juvenil y con especial interés por la acción. La segunda tenía una línea marcada por su creador. ¿Le costaba compaginar ambas series a un tiempo? RA: Estoy tratando de recordar y recopilar todos los personajes que llegué a desarrollar y ya he sobrepasado más de cincuenta, con un mínimo de ciento y pico de capítulos cada uno. Y aún me parecen pocos. Algo se me está quedando dando saltos de trapecio en la memoria… En todo caso, ¿me habla de “tono diferente” en las historias? ¿Sabe cómo Simenon escribía sus novelas? Pues las escribía y ahí acaba todo. Lo del “tono”, era algo personal.
RA: Ya lo he comentado, siempre pensé que los editores trataban de evitar que conociéramos a los dibujantes. ¿O acaso estoy equivocado? Ricardo no recuerda cuándo dejó de colaborar en el C. Trueno Extra. Su “Chico y Trilita” se prolonga hasta el número 103, siendo sustituido por otras series, sobre todo de CF y oeste. Es posible que dejara también en este punto de colaborar para el Capitán Trueno. Desde un principio, sus trabajos en la revista para este personaje se intercalaron con los de, aparentemente, Cassarel, si bien el modo de hacerlo era un tanto extraño. Las historias debían tener 30 páginas, pero como en cada revista había sólo 12 dedicadas a Trueno, se distribuían de la siguiente forma: 12, 12 y 6 (ó 6, 12 y 12). Como en cualquier momento podían intercalarse historias de uno u otro guionista y nunca se sabía cómo quedaría la distribución de las páginas, Bruguera ordenó crear una especie de “continuará” cada seis. Además, el dibujante dejaba espacio para un posible título en la primera del siguiente grupo de seis páginas. De esta forma, podemos encontrar a un personaje en un trance extremo en una página, y éste resuelto en la siguiente sin tener que esperar una semana para averiguarlo. Otro problema era la continuidad. Acedo hizo que sus primeras historias para el Extra, dibujadas por Tinoco, se continuaran entre sí. Como tras las dos primeras aventuras se intercaló una hecha por el otro guionista, la tercera de Acedo tuvo que llevar un encabezamiento imaginativo para justificar el retorno de un malvado que parecía haber desaparecido. Manel Montes La tabla siguiente contiene los títulos y numeraciones de los episodios del Capitán Trueno que habría guionizado Ricardo Acedo para la revista Extra. Se trata de un estudio preliminar, basado en un análisis estilístico, dadas las grandes diferencias existentes entre la forma de guionizar de Víctor Mora, Cassarel y el propio Acedo , y tomando como base el único guión claramente identificado proporcionado por el autor.
Agradecimientos: Rosa Camiña (muestra del guión), Juan Giner (fotos), Luis Ángel Macho (información) |




Nos centraremos aquí en la relación de Acedo con el personaje y en las posibles historias que guionizó. Como autor de sobras conocido, su labor en las colecciones de Trueno parecía clara pero escasa: apenas un puñado de interesantes cuadernos en la serie apaisada original, y una relativamente larga serie de historias de aventuras en el Capitán Trueno Extra, bautizada como “Chico y Trilita”. Es decir, suficiente para pasar a la historia como participante en estas revistas que encandilaron a los niños de los años 50 y 60, pero no tanto como para reconocerlo como un puntal en su desarrollo durante varios años.
Ricardo Acedo: El Capitán Trueno me lo dieron por las circunstancias de Víctor Mora que todos conocemos. Además, Víctor y yo éramos amigos por nuestra vieja relación con Hidalgo, y por nuestra coincidencia de pareceres políticos, tanto con él como con Armonía y algunos amigos de la época. Desde luego, antes del Capitán Trueno me di una “jartá” de hacer guiones para Sissi y algunas otras cosas para Bruguera, como textos y guiones para los libros que publicaban como reducciones de historias de novelistas famosos. Robin de los Bosques, Julio Verne, etc.
Acedo es, efectivamente, un autor prototipo de esa época. La ausencia de su firma en lo publicado no implica que trabajara poco. Todo lo contrario. No es de extrañar que no recuerde si hizo éste o aquel Trueno Extra de 1960: no era sino un trabajo más entre muchos que debía llevar a cabo para subsistir, y un factor a considerar, entre esta situación de extenuación laboral, a la hora de juzgar la originalidad de sus historias, la repetición de elementos o argumentos, etc.
MM: ¿Tenía relación con alguno de los dibujantes que dibujaban sus historias en Trueno, así como con Ortega en “Chico y Trilita”, para intercambiar impresiones, o todo quedaba escrito en el guión?








































